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Anas platyrhynhos
El más
conocido y popular de todos los patos es el Anade Azulón Anas platyrhynhos. El macho
es un pájaro vistoso inconfundible. La cabeza y el cuello son de color verde oscuro
brillante, cortado este último por un fino collar o anillo blanco, el dorso es marrón y
el pecho castaño rojizo o marrón oscuro. La cola es llamativa con las rectrices blancas
y cubiertas en su parte central por plumas negras y más arriba con otras rizadas de color
verde negruzco. En las alas de color tostado, destaca mucho el espejuelo morado o
azul-violáceo bordeado de negro y blanco. Las partes inferiores son grises teñidas de
marrón o pardusco. Las plumas debajo de la cola son negras. El pico es amarillo con
ligero tinte verdoso, variable con frecuencia y la uña del extremo negra. Las patas y los
pies son naranja rojizos. La hembra
en plumaje nupcial tiene el tono general pardo, moteado y rayado formando como escamas y
no exento de belleza a pesar de sus tonos más apagados que el resto de las hembras de los
patos de superficie. El espejuelo de color azul violáceo, ribeteado de blanco y negro,
resulta junto con el gran tamaño un detalle inconfundible para la identificación. En plumaje
de eclipse los machos son muy parecidos a las hembras, pero tienen la cabeza y el cuello
pardo oscuro, más que ellas y su tono es uniforme. También el pecho es más oscuro y en
conjunto y vistos de cerca no hay posibilidad de confusión. El eclipse es completo de
julio a agosto. Los azulones jóvenes se parecen a la hembra adulta, pero tienen las
patas de color muy apagado y las membranas interdigitales son más oscuras. Probablemente
estamos ante la especie de ánade más versátil que es capaz de adaptarse a cualquier
condición de vida y que ha sido el pato más admirado por el hombre, que incluso, lo ha
domesticado. El vuelo del Anade Azulón es característico y bien conocido. Bate las alas
rápida, pero no profundamente y produce un sonido silbante característico. Anda bien por
el suelo, pero no con el cuello estirado, sino bajándolo al nivel del cuerpo y con
frecuencia curvándolo. Se empareja pronto, muchas veces ya se ven así en noviembre, pero
más a menudo no andan solas las parejas hasta la primavera y forman bandos de regular
tamaño, a veces hasta de centenares de individuos. También se le puede ver en bandos de
otros patos, singularmente en compañía de Silbón Europeo Anas penelope, pero casi
siempre es esta última la especie que domina. Por eso en los censos que se realizan
durante el invierno en Iberia, el Anade Azulón no es el más abundante en los grandes bandos
por lo que resulta difícil contar el gran número de parejas sueltas que se ven por todas
las zonas húmedas de la Península. El Anade Azulón es una especie que por sus hábitos y abundancia ha sido bien estudiado, pero existen
en Iberia zonas en donde no se conoce exactamente su comportamiento en el otoño e
invierno. Como otras especies de ánades vive en lagunas con vegetación acuática,
riberas, marismas, colas de embalses, márgenes de ríos, carrizales, aguazales, juncales,
canales y acequias. Sorprendentemente se le puede encontrar en lugares áridos, a veces
lejos del agua e incluso en algunos lugares del norte de Europa en bosquecillos y
estanques dentro de las ciudades. Esto último también sucede en la Península Ibérica,
donde muchos estanques situados en el centro de las ciudades, si tienen isletas o
vegetación acuática, cobijan una pequeña población de ánades azulones que, sin embargo,
en muchos casos se malogran por hibridar con patos domésticos que viven en los mismos
estanques. El Anade Azulón es bastante ruidoso. Los grupos y bandos vuelan generalmente acompañándose del
conocido ¡¡quark!! que emiten varias
hembras a la vez. Los machos lanzan un sonido más agudo ¡¡quek!! o ¡¡quek-ek-ek!! que
en realidad no difiere esencialmente del emitido por las hembras, pero se han querido
exagerar estas que aunque marcadas, lo son menos que en otras especies de patos. La
alimentación del Anade Azulón está formada fundamentalmente por materia vegetal que
incluye según Jourdain, semillas, brotes y hojas de muchas plantas acuáticas y
terrestres, También es importante pieza en su dieta la Zostera marina y numerosos
frutos y bayas. Igualmente come muchos insectos, sobre todo Hemíptera, Coleóptera
escarabajos de agua y larvas de Elateridae, Hynjenoptera y Díptera. En estuarios y playas
muchos moluscos (Littorina, Rissoa, Helix nemoralis, Cardium y Tellina etc).
También crustáceos, gusanos, lombrices de tierra, ranas, renacuajos, anguilas, etc., que
comen en aguas someras de estuarios, marismas, charcas y en tierra firme, campos,
sembrados y tierras cultivadas. El ciclo de este ánade incluye una zona de reposo o
sesteo y otra de alimentación que suele estar muy distante a veces. Para el reposo busca
masas de agua, con frecuencia extensas para grupos o bandos. En encharcamientos las
parejas vadean sueltas y aisladas, pero la comida concentra a todas en horas de la noche
fundamentalmente. El Anade Azulón se empareja muy pronto.
Antes de comenzar el invierno las parejas se ven juntas e incluso existe entre ellas un
falso celo que se manifiesta sorprendentemente muy
fuerte en algunos machos adultos. El cortejo comienza nadando varios machos alrededor de
la hembra que permanece al principio indiferente, pero que pronto se interesa en el juego.
Los machos llevan la cabeza recogida el cuello echado sobre la espalda y después de
varias vueltas calan los picos en el agua, elevándose en ella e hinchando el pecho para a
continuación descender, no sin antes lanzar hacia adelante con el pico un chorro fino de
agua al sacudirlo y emitir también un ligero silbido. A continuación elevan la cola dos
o tres veces en sucesión rápida, Después de una serie de secuencias, erizando las
plumas de la cabeza y estirando el cuello y bajándolo a nivel el agua, nadan en todas
direcciones como si repentinamente se hubieran trastornado. Estas ceremonias son
sobradamente conocidas y no se si su descripción será lo suficientemente clara como para
hacerse una idea de ellas, pero todos los observadores de la fauna acuática se han fijado
con frecuencia en las actitudes de los patos al nadar como alocados con el cuello bien
estirado sobre el agua. No existe un orden en las ceremonias descritas y a veces sólo
representan parte de ellas o una sola. El período de la cría comienza para
esta especie muy pronto, encontrándose los nidos ya construidos en los últimos días de
febrero, pero más a menudo en marzo. Normalmente los nidos están situados en el suelo
entre vegetación acuática o arbustiva, carrizos, etc. Este pato es realmente poco
escogido para buscar un lugar donde establecer los nidos. Con frecuencia los hace cerca de
las casas y los lugares insólitos se multiplican todos los años. Se han visto nidos en
ventanas de casas abandonadas, en automóviles para desguace amontonados junto a una
laguna, y Lucientes dice que en el interior de las casetas de observación construidas en
las orillas de la laguna de Gallocanta (Zaragoza), había en 1975 varios nidos de ánades
azulones. También en huecos de árboles, agujeros en paredones, nidos viejos de córvidos,
entre la hiedra muy tupida y en nidos artificiales. Estos han demostrado ser muy eficaces
y en algunos países (Holanda, Alemania, etc.) se preparan unas cestas de mimbre u otro
material en forma de cántaro que se colocan en postes sobre el agua de lagunas. En zonas
de densos carrizales la nidificación pasa muy desapercibida por la poca actividad
desarrollada por los ánades durante el día. Las parejas observadas con nido y que
ocupaban lugares muy ocultos entre tupida vegetación acuática, sólo manifestaban su
presencia por el sonido emitido de forma ocasional por las hembras que incubaban y
atendían a sus pollos, mientras en la misma laguna fochas y zampullines descubrían su presencia nadando al descubierto. Los nidos
son construidos por las hembras utilizando como material hojas secas, hierbas y diferente
materia vegetal entremezclada con el plumón y las plumas que los propios patos añaden a
medida que transcurre la incubación. Su aspecto es desaliñado y en el centro hay un
somero cuenco en el que hace la puesta normal de 7 a 14 huevos a partir de marzo en la
mitad sur de Iberia y desde abril y aún más tarde en la zona Norte. Los huevos son de
color blanco grisáceo o verdosos muy pálidos pero siempre con un matiz gris que les da
aspecto poco limpio. Jourdain da para 100 huevos de origen británico un promedio de
medidas de 57,17 X 41,03 mm. Hasta que no completa la puesta, la hembra no comienza la
incubación. Mientras tanto cubre los huevos con plumón o hierbas y el macho no se aleja
mucho del nido. La incubación dura 26-28 días. Jourdain da como promedio para 100 casos
estudiados 28-281/2 días, pero menciona datos de 26, 24 y aún 22 días de
incubación. Casi todos los pollos nacen a la vez y pronto, a
las pocas horas, abandonan el nido y se lanzan en pos de la hembra al agua donde nadan con
gran soltura y persiguen aquí y allí los pequeños dípteros que sobrevuelan o se posan
sobre el agua. Al nacer y una vez que están bien secos tienen las partes superiores de
color pardo oscuro con un tinte amarillo muy conspicuo. A través de los ojos una banda
negra llega hasta la nuca donde se une con la que atraviesa el píleo. También tienen una
mancha oscura muy visible en los oídos. Las partes inferiores son amarillentas con tonos
tostados en la garganta y laterales del cuello. El pico es muy oscuro en la mandíbula
superior y más claro, blanco rosado en la inferior. Las patas son negruzcas con los
laterales más pálidos, casi blancos. A pesar de la gran cantidad de enemigos que estos
pequeños ánades tienen en cualquier mancha de agua, aguiluchos laguneros, ratas,
gaviotas, etc., se desarrollan muy bien y el índice de reproducción es alto para esta
especie. A los 52-55 días ya vuelan muy bien, Bannerman (1958) comenta que los jóvenes
ánades cuando más necesitan a sus padres sufren su ausencia al comenzar la muda, mancar
como se dice habitualmente en España, de forma que quedan totalmente incapacitados para
defender a su prole. Esta temprana muda, por una afortunada previsión de la Naturaleza no
es sufrida por la hembra sobre la que cae toda la responsabilidad de sacar adelante a toda
la prole. El Anade Azulón ocupa en Europa una gran extensión, reproduciéndose desde el sur de Groenlandia,
Islandia, Islas Feroes, Islas Británicas, Eurasia hasta el extremo más oriental y por el
Sur hasta el noroeste de Africa. Es especie sedentaria en gran parte, pero una no
despreciable población se desplaza desde sus lugares de cría, bien buscando un lugar
común y ya tradicional para la muda o en migración como luego veremos, con movimientos
nomádicos que a veces son difíciles de interpretar y sobre todo están muy influenciados
por los bruscos cambios de la meteorología invernal. Las poblaciones nativas de los
países del norte de Europa son muy grandes y el conjunto de ellas, incluyendo la zona
septentrional rusa, puede rebasar hoy los cinco millones de parejas reproductoras.
Solamente en Dinamarca se calcula que la población nativa no es inferior a las 300.000
parejas. Mayor aún es en Holanda donde puede rebasar el medio millón (Bruijns y
Eygenraum, 1962). Todos los países que rodean el mar Báltico son tradicionalmente
pateros y debe ser incalculable la población de Anade Azulón en el norte de Alemania,
Polonia y demás países ribereños de aquel mar. En Finlandia la población resulta
incontable, pero no exagerada para la infinidad de lagos que hay en el país y puede estar
cerca de las 200.000 parejas. Menores poblaciones hay en las Islas Británicas, Bélgica y
Francia. En la
Península Ibérica no existe un censo de las parejas que se reproducen, y este pato se
reparte por todo el país pero con mucha mayor densidad en la mitad meridional. Aunque se
haya distribuido con cierta uniformidad por ríos, lagunas, arroyos, charcas, marismas,
rías, etc., alcanza una densidad mucho mayor en las conocidas zonas húmedas del sur y
del levante español. Vive en toda la cuenca del río Ebro desde el mismo pantano en
Reinosa (Santander), donde se estima que anidan no menos de 200 parejas (Pardo de
Santayana, 1974), hasta el propio Delta donde es con mucho la anátida más abundante
reproduciéndose (Maluquer 1971). Allí pueden encontrarse los primeros nidos ya a finales
de marzo, aunque el mayor contingente no anida hasta abril. No se ha realizado una
estimación de las parejas que crían allí, pero no será inferior a dos millares. Halier
y Pletscher (1965) citados por Maluquer dan «varios millares» como nidificantes en la
región del Delta. La gran
cantidad de lagunas, encharcamientos primaverales y colas de embalses que se distribuyen
por toda la geografía peninsular con especial densidad en la zona centro occidental, debe
albergar una población de azulones muy notable. Pero, la Albufera de Valencia y las
Marismas del Guadalquivir concentran ellas solas en el sur de España varios millares de
parejas nidificantes. Una importante población hay también en la Laguna de Gallocanta
(Zaragoza). Allí, Aragües et al. (1974) calculaban no menos de 300 parejas para toda la
laguna, en los campos que la rodean crían también bastantes parejas más. Por toda
Castilla y en Galicia charcas y lagunejas se encuentran parejas diseminadas, de
azulones. La desecación de las más importantes de La Nava. (Palencia) y Antela (Orense),
ha hecho decrecer una notable población de anátidas. La Mancha y Extremadura concentran
un gran número de parejas diseminadas por lagunas y colas de embases. Estos son ahora un
mejor habitat para los patos que algunas lagunas como las de Ruidera (Ciudad Real) hoy
totalmente urbanizadas y que aunque no han perdido belleza natural, sí han dejado de ser
el lugar tranquilo que los ánades buscaban para reproducirse. Bernis
(1966) al hablar de la migración y los movimientos de los ánades azulones distingue:
migración de muda, dispersión posgenerativa, fuga invernal, migración verdadera y
«abmigración». Como sucede con otras anátidas, la migración de muda concentra a los
ánades azulones en determinados lugares donde al perder las plumas de vuelo de las alas
quedan como se les denomina en el sur de España mancones, incapaces de volar por un
período relativamente corto. Pero esta concentración no está especializada en uno o muy
pocos lugares, sino que los ánades azulones frecuentemente mudan en sus zonas de cría. En
los últimos días de mayo ya se encuentran algunas plumas de machos, pero no es hasta
julio en que esta muda llega a su cenit. La migración posgenerativa alcanza sólo a los
jóvenes que vuelan en todas direcciones sin preferencias acusadas por ningún lugar,
apareciendo los anillados en lugares dispares, aunque pertenezcan a la misma nidada. Esta
dispersión puede durar hasta bien entrado el otoño. Las fugas invernales casi siempre
están en íntima relación con situaciones meteorológicas desfavorables para los patos.
Fríos intensos que hielan ríos y lagos e incluso aguas costeras del mar, producen una
auténtica desbandada hacia zonas favorables más al Sur. Condiciones de sequía
excepcionales pueden también afectar en este impulso de fuga a los ánades nativos de
países mediterráneos de los que no está libre la Península Ibérica. La verdadera
migración afecta sólo a una parte de las poblaciones de ánades y para Bernis se limita
a los que se reproducen en zonas del Norte y Nordeste del Continente, si bien estos
movimientos habituales no hay duda que están ya forzados por el intenso frío de aquellos
lugares. La «abmigración» citada por Bernis es un fenómeno que es peculiar de los
ánades y con el que se quiere explicar la aparición en época de reproducción de muchos
patos, lejos de sus comarcas natales. Bernis explica que «debido a que los ánades
manifiestan tempranamente su celo ya a fin de invierno ocurre a veces que en una comarca
dada, individuos invernantes se emparejan con otros de diferente procedencia, y, al
regresar los unos a sus países natales arrastran a los otros consigo. La consecuencia es
que el atraído aparece en época de cría en un país más o menos remoto que no le
corresponde a tenor de la costumbre innata de todos los pájaros de regresar a sus lugares
de nacimiento». Los azulones que invernan en la Península Ibérica son en su mayoría pertenecientes a la
población nativa. Como sucede en época de cría también en invierno se forman grandes
concentraciones en zonas húmedas ya tradicionales, y estos patos no faltan en ninguna
región ibérica en pequeños grupos o en parejas. Desde hace varios años se están
realizando en toda Europa censos de aves acuáticas invernantes y en España la Sociedad
Española de Ornitología, con la colaboración oficial, ha cubierto costas y lugares
interiores de querencias de anátidas. También en los pantanos de Extremadura son muchos
los ánades azulones que pueden ser observados sesteando durante el día en sus aguas. En el
invierno de 1972 en los de Valdecañas, El Borbollón, Orellana y Zújar se sobrepasaron
en cada uno el millar de estos patos. Solamente en el último había 4344. En el mismo
invierno y referido a toda España el censo resultó incompleto por la gran dispersión de
los ánades azulones en toda la geografía peninsular que afectaba a los lugares y biotopos
más dispares. Así y todo se alcanzó la cifra de más de 30.000. El mayor contingente
estaba localizado en las Marismas del Guadalquivir. Allí en el mes de enero se contaron
un mínimo de 17.000 Anas platyrhynchos, cifra que
contrasta mucho con la muy reducida que se obtuvo dos años más tarde. Los ánades azulones no faltan en ninguna pequeña balsa de agua o mediano o gran pantano durante los
meses invernales en mayor o menor cantidad. Pero hay que citar aquí a los pantanos de el
Rosarito (Toledo), Santillana (Madrid) y algunas lagunas que rebasaron el millar de
ánades (Taray, Toledo). En la costa
Cantábrica no es el Anade Azulón el pato más abundante en invierno. En las rías de
Guernica, (Vizcaya), Treto y San Vicente (Santander), Villaviciosa, Barayo y Eo (Asturias)
y Santa Marta (Galicia) otras especies son más numerosas. Sin embargo, un buen
contingente de Anas p1atyrhynchos dividido en grupos pequeños de 4-8 individuos,
forrna junto con Anas penelope un cordón marítimo a 10-20 millas de la costa, que
constituye un auténtico reposadero invernal en aguas costeras cantábricas. A la caída
de la tarde estos ánades van concentrándose en lugares ya tradicionales, para los que
tienen una extraordinaria querencia y algunos de los cuales son bien conocidos de los
cazadores norteños. Estos sitios, muy próximos a la costa, quedan cerca de vaguadas que
llegan al mar. Nada más oscurecer, los ánades levantan el vuelo y penetran tierra
adentro, sin duda para alimentarse en las praderas húmedas de la Cordillera Cantábrica y
en embalses y lagunas con vegetación acuática. Al amanecer regresan al mar y durante el
día se ven pocos por el interior. Salvo en grandes masas de agua en el Pantano del Ebro
en enero de 1974 había no menos de 2.000 platyrhynchos. El total de la población
que invema cerca de las costas gallegas debe estar entre 3-4000 anades azulones, cifras que
pueden ser muy variables en función de la dureza del invierno. Hasta 1972
se habían anillado en Espana más de 8000 azulones y las recuperaciones lejanas
fueron muchas. La mayoría de los anillamientos se efectuaron en las Marismas del
Guadalquivir por equipos de la Sociedad Española de Ornitología y de la Estación
Biológica de Doñana. Las recuperaciones ponen de manifiesto con claridad la anárquica
conducta de estos ánades en sus vuelos de otoño e invierno. Así, uno anillado mancón
en la marisma de Hinojos, Doñana, en agosto de 1969 fue muerto de un tiro en Polonia en
octubre del siguiente año; en Alemania se capturó otro en octubre de 1969 que había
sido anillado como pollo en Aznalcázar (Sevilla) en junio de 1964; en Gijón se cazó un
azulón en octubre de 1970 que estaba anillado en Doñana como pollo, sólo cuatro meses
antes: en la Reserva de Guadiamar (Sevilla) se anilló en junio de 1970 uno como pollo que
al año siguiente en agosto probablemente mancaba en Letonia a 3100 km. al NE de su lugar
de nacimiento; lo mismo sucedió con otro anillado en idéntico lugar como pollo también
en junio de 1970, que se recuperó en Holanda en agosto del siguiente año. Existen muchas
recuperaciones de ánades azulones españoles en Francia, Marruecos, Portugal, Inglaterra,
Bélgica, Gales, etc., sin que los datos obtenidos sirvan más que para poner de
manifiesto lo que ya fue considerado antes, pero añadiendo que los anillamientos y las
recuperaciones parecen aclarar que una no despreciable población de ánades
azulones norte-europeos inverna en Iberia con independencia de las condiciones meteorológicas.
Puede estimarse que la población de esta especie invernante en la Península rebasa bien
las 100.000 aves, aunque hay oscilaciones de un año a otro referidas más a la población
transpirenaica presente que a la indígena. La
recuperación en la Península Ibérica de ánades azulones anillados en Europa es frecuente
todos los inviernos. Tratándose de una especie que se caza abundantemente son muchos los
pájaros anillados que se comunican a la Central de Migración. Los ánades franceses
anillados en la Camarga son los que dan un índice mayor de recuperación, en especial en
el Delta del Ebro y en la Albufera valenciana. Existen también capturas de azulones
procedentes de Gran Bretaña, Holanda, Bélgica, Suecia, Checoslovaquia, etc. La
popularidad del azulón en España se traduce en los numerosos nombres que recibe en
todas las regiones. En Asturias se le llama Curro, Corio, Parro y Curriu, En
Extremadura, Pato real en León y Castilla la Nueva, Azulón y Lavanco, en la Laguna de
Gallocanta, Pato fino, en la de Fuentedepiedra, Realón, en Valéncia, Collverd, los
marinos cantábricos y gallegos, Pato marino. |