|
Apus apus
a algarabía que los vencejos comunes
Apus apus producen cuando en las tardes de primavera y parte del verano vuelan
dentro de ciudades y pueblos alrededor de edificios, aleros, torres, paredones, etc., es
una observación que por tan vulgar, apenas llama nuestra atención. La silueta de este
formidable volador es inconfundible: alas largas y arqueadas, recordando la hoja de un
sable, cola relativamente corta con una escotadura o ahorquillamiento no muy pronunciado y
el color del plumaje son características bien conocidas y realmente populares. Visto en
vuelo es casi totalmente negro. Si se puede observar muy de cerca o coger en la mano, se
aprecia su garganta blanca en contraste con el resto del plumaje. En la espalda y dorso de
las alas se le notan reflejos verdosos. El vientre es negro con franjas pálidas en los
flancos y cerca ya del nacimiento de la cola. Los ojos son muy grandes en proporción al
tamaño de la cabeza y están muy hundidos en las cuencas. También es desproporcionado el
cuerpo, muy corto frente a la ancha y aplastada cabeza. Las alas son muy largas y cuando
las pliega sobresalen más allá de la cola. Si se posa en el suelo necesita a veces una
pequeña elevación del terreno para poder reemprender el vuelo. Esto, sin embargo, ha
sido a menudo motivo de controversia. Se han encontrado muchos vencejos en el suelo que
eran incapaces de volar y lanzándolos al aire lo hacían perfectamente y desaparecían en
seguida de la vista. Otras veces levantándose sobre sus cortas patas batían las alas y
después de un instante en que parecía que no podrían volar sin ayuda conseguían
remontar el vuelo. Es muy posible que a esta capacidad no sea ajena la edad y que los
jóvenes posean cierta desventaja frente a los adultos. El pico es muy corto y débil pero
la boca resulta desproporcionadamente ancha y grande y con ella el pájaro captura una
gran cantidad de insectos al vuelo, incluso mientras se desplaza a gran velocidad.
También es capaz con aquél de coger el material para el nido, no solamente el que el
viento arrastra o queda suspendido en el aire sino también las pequeñas briznas de paja
y heno que sobresalen de aleros y resquicios de pajares y cobertizos haciéndolo con una
rara habilidad. Aunque no se posa voluntariamente en el suelo casi nunca, alguna vez puede
ser sorprendido sobre una roca o una estaca. Las patas son cortas y débiles, pero las
uñas están muy afiladas y penetran fácilmente en la piel de la mano cuando se los coge.
El plumaje de los jóvenes vencejos es casi idéntico al de los adultos y únicamente
puede distinguirse por la diferente superficie clara de los bordes de las plumas de las
alas, pero este detalle sólo se aprecia viéndolos juntos. Netamente aéreo, las largas alas y su
capacidad de vuelo le permiten pasar practicamente todo el día en el aire, comer, beber y
bañarse e incluso copular sin necesidad de aterrizar. También puede pasar la noche
sobrevolando las nubes y de hecho los vencejos jóvenes no reproductores lo hacen a
menudo. Su vuelo rápido y su gran tamaño lo diferencian bien de los hirundínidos:
golondrinas y aviones. Vistos de cerca no existe duda alguna puesto que el color de su
plumaje es totalmente negro frente al blanco de las partes inferiores de aquéllos. Sin
embargo, cuando todos vuelan a considerable altura y no pueden ser comparados entre sí
los tamaños, ni se distingue la coloración, suele haber confusión a la hora de
identificarlos si no se atiende a otras características como la forma de vuelo, silueta
de las alas, etc. Su voz es también inconfundible y en nada se parece a la de la
Golondrina y es más fuerte y prolongada que la de los aviones comunes. Al volar baten las alas con enorme rapidez, pero alternan estos períodos con otros de prolongados planeos con ellas bien extendidas y arqueadas hacia atrás. A veces aprovechan corrientes ascendentes de aire para elevarse, pero se ayudan con batidos de alas rápidos y prolongados planeos. Los vencejos son generalmente considerados los más veloces de los pájaros, pero esto no es seguro y normalmente no vuelan a la velocidad que serían capaces físicamente de alcanzar. Cuando comen vuelan a 40 km. por hora y en otras ocasiones se han podido medir velocidades de 100 km. por hora. Realmente las mayores se alcanzan en intervalos cortos, cuando los pájaros se persiguen unos a otros, efectuando frecuentes cambios de sentido y realizando giros a uno y otro lado del todo inesperados, pero aquéllas no han sido todavía medidas. Uno cogido en una torre de una iglesia de Tournai (Bélgica) y transportado por avión hasta Londres, regresó desde el aeropuerto de la capital inglesa en cuatro horas, lo que significó una velocidad de 60 km. por hora, suponiendo un vuelo directo y que el pájaro se hubiera podido orientar inmediatamente. Es curiosa la costumbre que tienen los vencejos de pasar volando muy rápidamente sobre la superficie del agua de una charca, un río o un lago e introducir en ella parcialmente la cabeza para a continuación y ya en pleno aire iniciar un temblor de todo el cuerpo, como si sufrieran un escalofrío y trataran de que las gotas de agua se esparcieran a todo el plumaje. Algunos observadores aseguran que los
vencejos son capaces de batir las alas alternadamente. Sobre esto voy a copiar
literalmente lo escrito por Lack (1956) a quien se debe considerar como el mejor
especialista en el estudio de la conducta de los vencejos. «A menudo se dice que los
vencejos baten alternativamente las alas. Aerodinámicamente esto parece imposible y uno
podría suponer que cualquier pájaro que probara a hacerlo caería. En efecto, una
película tomada hace 25 años no mostró evidencia de que esto fuera posible y recientes
observaciones con la ayuda del estroboscopio han dado el mismo resultado. Efectivamente
que hay algunas veces en que el Vencejo parece batir sus alas alternativamente, pero se
trata de una ilusión óptica.
Como ya mencioné el Vencejo bate las alas demasiado rápidamente para que cada movimiento
pueda ser visto por el ojo humano. Cuando el pájaro da la vuelta, una ala es batida con
más fuerza que la otra y se ha sugerido que la apariencia de la alternancia se produce
cuando el Vencejo se eleva o inclina al virar para coger un insecto, girando de nuevo, con
lo que el ojo humano ve solamente alguno y no todos los batidos de alas necesarios para
esta maniobra». Especie gregaria, el
Vencejo Común vuela siempre en grupos, rara vez una pareja sola y ocasionalmente
solitario. Esto únicamente cuando queda alguna nidada retrasada en agosto y los adultos
se afanan por separado en la caza de insectos. Muy a menudo los grupos vuelan a baja
altura sobre campos y charcas tratando de coger el mayor número posible de insectos que
sobrevuelan estos lugares. Con buen tiempo los vencejos vuelan a gran altura en amplios
círculos, realizando espectaculares giros y chillando continuamente. En los primeros
meses del verano y en días calurosos se les pueden ver elevarse en espiral al atardecer y
perderse de vista. Algunos regresan a los nidos, pero otros, los no reproductores, pasan
la noche en vuelo a gran altura. Este es otro de los enigmas que tardó en ser aclarado
por los ornitólogos. David Lack el inglés que probablemente mejor estudió esta especie
y cuya obra «Vencejos en una torre» ha llegado a ser clásica en ornitología, resume de
la siguiente manera las experiencias y conclusiones alcanzadas por él y otros
naturalistas. «¿Qué sucede con los vencejos que en las tardes de verano se observan
volando cada vez a mayor altura hasta desaparecer de nuestra vista? hace años se decía
que volvían de nuevo a sus agujeros a poco de oscurecer. Esto es casi ciertamente
erróneo. Los vencejos que reposan en sus nidos a menudo chillan y rascan con las uñas
después de oscurecer y este ruido ha sido probablemente confundido por los observadores
con el retorno de los vencejos a sus agujeros durante la noche. La cuestión ha sido
estudiada particularmente por el suizo Weitnauer. El colocó un registrador automático en
los nidos y pudo comprobar que ningún vencejo entraba o salía durante la noche, ni
siquiera en los atardeceres en que los espectaculares ascensos se habían producido. Más
aún. Encontró que los vencejos tienen una considerable dificultad para penetrar en su
agujero con la tenue luz de la tarde, lo que nosotros (Lack) hemos también observado y
además, que un vencejo no puede ver en absoluto en la oscuridad». Personalmente (Noval)
no estoy de acuerdo con esta apreciación desde que en Iberia la llegada a los agujeros y
a los nidos al oscurecer es muy corriente y los vencejos continúan volando hasta bastante
después de la puesta del sol. ¿Qué sucede entonces con los pájaros que se observan
elevándose en plena oscuridad? Lack continúa: El paso próximo fue vigilar por la
mañana temprano y tanto Weitnauer como otros observadores vieron vencejos bajar desde
gran altura hasta la colonia, lo que indudablemente sugería que habían pasado la noche
en el aire. Para realizar una
más segura comprobación, Weitnauer voló en una avioneta buscando vencejos en la
oscuridad y encontró varios bandos o grupos volando altos, más tarde en la noche que la
hora a que habitualmente los adultos con cría se retiran a sus agujeros a dormir y más
temprano por la mañana que la hora en que normalmente salen dé los nidos. Estas
observaciones no sentencian definitivamente el asunto ya que los pájaros pueden
evidentemente retornar al suelo (no precisamente a sus agujeros habituales) cuando ya
está demasiado oscuro para poder ser vistos desde una avioneta». Sobre este tema ha
habido posteriormente a las investigaciones de Weitnauer (1952) y Lack (1956) numerosas
observaciones más o menos fidedignas, pero que confirman suficientemente la existencia de
vuelos nocturnos de vencejos, con especial incidencia en los que no se reproducen. Es difícil poder
afirmar con seguridad cual es la causa que induce a los vencejos a volar a tan gran
altura. La posibilidad de capturar insectos que en grandes masas son arrastrados hacia lo
alto por corrientes térmicas ascendentes, no debe ser descartada. Sin embargo, Stresemann
comenta que hay que admitir en estos pájaros cierta afición a jugar en vuelo (análoga a
la del Ratonero común). El mal tiempo con
fuerte lluvia impide los vuelos de los vencejos y éstos permanecen en sus agujeros
incluso durante todo el día. Unicamente los que están cebando pollos se ven obligados a
salir de vez en cuando para cazar insectos. A pesar de ello, los vuelos se reducen
considerablemente y los pollos adelgazan mucho. Los vencejos pasan mucho tiempo, como ya
he dicho, en sus refugios y lo invierten en peinar el plumaje que necesariamente debe
estar muy suave y liso para poder desarrollar las altas velocidades habituales. En condiciones
normales los vencejos vuelan con preferencia en las primeras horas de la mañana,
prolongándolos hasta el mediodía si no hay excesivo calor, reposando en las horas
centrales del día y volviendo a ser muy activos al atardecer. Puede decirse que
los vencejos viven en toda la campiña, pero condicionados por lugares adecuados para
anidar. Esto les obliga a concentrarse con preferencia en ciudades y pueblos donde han
encontrado abundancia de agujeros donde refugiarse. Indudablemente se trata de una
adaptación ecológica que pasó con el transcurso de los años desde los acantilados y
roquedos hasta las construcciones humanas. Su densidad en las ciudades es superior a la
que existe en el campo. En aldeas, caseríos, roquedos del interior, acantilados marinos,
etc. las parejas forman colonias reducidas y nunca comparables con las que hay en las
ciudades. Generalmente se ven grandes masas de vencejos en los atardeceres sobrevolando la
campiña. Positivamente se trata de todas las colonias que existen en un pueblo, que
agrupadas vuelan a gran altura, sin que las causas de esta asociación estén plenamente
determinadas. La voz
característica del Vencejo Común es un chillido áspero y raspante, emitido sobre todo
en vuelo y que podría reproducirse, aunque es innecesario por su popularidad, como
¡¡chiiirrr, chiiirrr, chiiirrr...!! repetido y muy agudo. Frecuentemente con variantes
que expresan estado de ánimo de los pájaros. Estos gritos también son lanzados desde el
interior de sus agujeros o en los nidos y normalmente los pájaros contestan a otros que
pasan volando cerca. Al anochecer los que ya están posados y recogidos en su refugio
gritan un persistente ¡¡chik-chik-chik-chik!! Las voces emitidas a coro, sobre todo
durante los vuelos alrededor de la colonia, son a veces ensordecedoras y cuando los
pájaros aún no han empezado a criar los chillidos tienen un tono diferente e
inconfundible. Se alimenta
fundamentalmente del plancton aéreo formado por millones de minúsculos insectos que son
arrastrados por las corrientes cálidas o bien por el mismo viento. Otros insectos de
mayor tamaño son también capturados al vuelo para lo que el Vencejo lleva bien abierta
su amplia boca. El anillamiento nos
ha demostrado que los vencejos adultos retornan normalmente al mismo agujero donde
anidaron el año anterior. Los jóvenes de un año de edad seleccionan un lugar, forman
parejas, pero a pesar de que también construyen un nido, no se reproducen. Lo ocupan dos
meses (junio-julio) y retornan a él al siguiente año para criar si han sobrevivido.
Sucede a menudo que uno de estos pájaros encuentra su nido destruido y entonces se ve
forzado a buscar otro lugar, pero ya como adulto. Se producen entonces duras luchas entre
los intrusos y los ocupantes de un agujero. Estos combates son duraderos, a veces el día
entero, y los pájaros se enzarzan mutuamente por las patas tratando de arañarse.
Realmente es un combate extraño que Lack describe con mucha precisión. Los machos adultos
forman pareja con la misma hembra del año anterior. Esto no significa que se emparejen de
por vida, puesto que cada uno de ellos se separa al iniciar la emigración otoñal y se
reúne nuevamente en la primavera siguiente. Lack determina que en exactamente las tres
cuartas partes de las parejas observadas por él, los dos adultos retornaron en día
diferente, variando el intervalo entre uno y veintiun días. También observó la partida
otoñal en cuatro años y encontró que igualmente en más de las tres cuartas partes de
las parejas, los dos miembros de ellas abandonaban el agujero en días diferentes. Admite,
por otro lado, que una cuarta parte de los pájaros llegan o marchan en el mismo día,
pero esto puede ser razonablemente debido a casualidad y no hay que suponer que ellos se
mantienen en compañía durante la migración. Probablemente los mismos vencejos se
emparejan en sucesivas primaveras a causa de que ambos miembros de la pareja retornan al
mismo agujero del nido. Algunas veces una nueva pareja llega a la vez a un nido.
Presumiblemente ya se han unido antes en otro lugar del que habrán sido desalojados. El cortejo nupcial
de los vencejos es espectacular. Unos vuelan frente a otros y las rápidas persecuciones
son constantes. De vez en cuando se observa la cópula en pleno vuelo. Esta situación ha
sido objeto de bastante controversia y son pocos los ornitólogos que tienen este registro
en su haber. Como los vencejos son los únicos grupos de pájaros que poseen esta
capacidad o hábito, Lack advierte que es prudente dudar de muchas de estas observaciones
puesto que además de suceder en el aire, los sexos tienen un plumaje igual. Sólo
ocasionalmente se ha visto a los vencejos posarse unos sobre otros (King, 1972, Bannerman,
1955). En un caso, al exterior sobre un canalón sin que la cópula se efectuara y en otro
después de que un rayo cayera sobre un edificio en España cuando 50 ó 60 vencejos
quedaron aterrorizados en el interior de una torre y pegados unos a otros. La mayor parte
de las cópulas ocurren en el interior del nido. Los nidos son
construidos en el interior de grietas, agujeros, desvanes, huecos para ventilación,
aleros, bajo las tejas, etc. El sitio natural sería el agujero de un acantilado o roquedo
y de hecho muchos vencejos continúan usando estos lugares. Ocasionalmente se han
encontrado nidos en agujeros de árboles en los países mediterráneos, pero esta
situación no es infrecuente en Alemania y en los países escandinavos donde los viejos
agujeros de los pájaros carpinteros son bien aprovechados por los vencejos. En Laponia es
el sitio tradicional para anidar. En la actualidad crían también en el interior de cajas
nido colocadas en aquellos países nórdicos. La construcción comienza el mismo día en
que la pareja está ya formada después de que el segundo miembro de ella ha llegado.
Ambos, macho y hembra, colectan el material normalmente al vuelo, cogiendo con el pico
cualquier cosa ligera que sea levantada a lo alto por el viento.
Paja, hierba seca, pelos, borra de polvo, hojas, pétalos de flores, papeles, hilos,
trapos, etc. Los ingleses encontraron un ticket de autobús, Lack observó entre el
material hasta una mariposa viva, pero no como alimento. Principalmente este material es
llevado al nido en la boca. El material es aglutinado con saliva formando una especie de
corona poco profunda y buscando para su situación la
esquina o rincón más alejado del agujero de entrada. Al usar año tras año el mismo
agujero y nido se acumula allí considerable cantidad de material y porquería. La puesta
comienza normalmente a finales de mayo, pero hay también puestas en la mitad del mes.
Casi siempre dejan 3 huevos, algunas veces 2 muy pocas veces 4. Ponen con un intervalo de
2-3 días y los huevos son blancos, sin brillo y lisos. Jourdain para 100 huevos da un
promedio de medidas de 25
x 16,32 mm. con un máximo de 28 x 17,6 mm. y un mínimo de 23,5 x 14,3 mm. D'Almeida en
Portugal y en 9 huevos obtuvo un promedio de 27,2 x 16,8 mm. con extremos de 24,9 a 31 x
16,5 a 16,8 mm. Los intervalos en la puesta están muy condicionados por el estado del
tiempo y la temperatura baja en mayo puede retrasar las puestas considerablemente
también. La incubación empieza a partir del segundo huevo, a veces con la puesta del
tercero. Ambos adultos toman parte en ella alternándose cada dos horas, pero hay
variaciones en función de la posibilidad de alimentarse que tiene el Vencejo que vuela
fuera. Desde la puesta del último huevo hasta el nacimiento del último pollo transcurren
19 días y medio (Lack, 1956). De nuevo un inesperado descenso de la temperatura ambiente
puede influir y prolongar 3-4 días más la incubación. Los pollos al nacer están
desnudos de plumón y la boca tiene el interior de color carne, destacando en la punta de
la lengua una pequeña mancha parda. Ambos adultos los ceban con insectos que acumulan en
las bolsas que tienen en la garganta y que se pueden apreciar bien vigilando con
prismáticos cuando llegan el agujero de entrada al nido y si se detienen un instante,
porque normalmente su entrada es meteórica. El mal tiempo prolonga la estancia en el nido
de los jóvenes vencejos, porque la alimentación entonces es escasa y realmente llegan a
pasar hambre y muchos mueren. Vuelan después de 5-8 semanas y en cuanto salen del nido ya
son independientes. En esta época se recogen muchos caídos en el suelo bajo las colonias
que son incapaces de levantar el vuelo por sí solos, no sabiendo todavía caminar por el
suelo aleteando y apoyándose en los codos como hacen los adultos para tomar impulso. El Vencejo Común vive en toda Europa,
faltando únicamente en Islandia y en el extremo Norte. Su densidad es muy elevada en los
países mediterráneos y hoy se concentran la mayoría en pueblos y ciudades. En la
Península Ibérica se nota mucho que su densidad fluctúa de unos años. Otras veces las
malas condiciones meteorológicas con lluvias intensas, sobre todo en el Norte, malogran
muchas crías y sabido es que no siempre estos pájaros efectúan una segunda puesta si la
primera ha sido destruida. Posiblemente las masivas pulverizaciones de insecticidas sobre
cultivos que tradicionalmente rasean en vuelo vencejos e hirundínidos, tengan una
influencia capital sobre la supervivencia de estos pájaros. Y no digamos nada de la
creciente contaminación atmosférica por gases letales que cada día es mayor sobre el
techo de las grandes ciudades. Los vencejos ibéricos comienzan a
llegar al Sur en el mes de marzo, normalmente no antes de la última decena y no siempre
en gran número. Abril registra una llegada continua, extendiéndose pronto por todas las
ciudades en una progresión que culmina en la región Cantábrica, donde con menor
densidad, se establecen a partir del 30 de abril y más a menudo con rara regularidad el 1
de mayo. Continúan llegando allí hasta por lo menos el día 15 de este mes cuando
algunas parejas han comenzado a poner. Incluso con mal tiempo y vientos fuertes se ven
cruzar el Estrecho de Gibraltar, volando espaciadamente, pero en llegada continua. Una
enorme masa de vencejos europeos pasa a través de Iberia con dirección Sur-Nordeste.
Probablemente todos los que se reproducen en la zona más occidental de Europa pasan por
España. En Guipúzcoa el paso primaveral es muy acusado a partir de la mitad de abril y
dura hasta bien entrado mayo. En los últimos días de julio
generalmente y en buena parte ya antes, los vencejos abandonan sus zonas de cría. Antes
de iniciar la marcha las agrupaciones de estos pájaros son impresionantes volando y
revolando alrededor de edificios y acantilados, chillando continua y estentóreamente.
Muchos, presumiblemente machos, marchan antes de que sus crías
estén completamente desarrolladas, pero siempre queda un miembro de la pareja para
atenderlos. Por esto es frecuente ver en los primeros días de agosto entrar continuamente
en algunos agujeros a un solitario vencejo que se afana en cebar a la pollada. Los
jóvenes en cuanto abandonan el nido inmediatamente inician la emigración, sobre todo si
están retrasados. Desde el 15 de julio se nota que muchos marchan incluso antes que los
propios adultos. El anillamiento ha puesto de manifiesto esta prisa por abandonar su lugar
de nacimiento. Uno anillado en julio como pollo en el nido en Oxford (Inglaterra) fue
capturado en Madrid solamente 3 días después. Otro anillado como pollo en Holanda en el
mes de julio, ya estaba en Madrid 11 días después. El paso otoñal por
Iberia es muy acusado y millones de vencejos se ven entonces cruzar todo el cielo de la
Península con preferencia al Este de una línea ideal que va desde Guipúzcoa a Huelva.
No faltan en regiones más al Oeste los vencejos migradores, pero su notoriedad allí es
menor. En muchas regiones peninsulares al sur de la Cordillera Cantábrica, se ven
todavía numerosos los nativos en pleno mes de agosto. Sin embargo, probablemente la
mayoría de los que se observan están en paso desde el occidente europeo. Vuelan por
doquier y a veces en direcciones confusas que no parecen al pronto verdadera migración.
Una gran masa de ellos pasa durante el día, pero hay también migración nocturna y sin
duda inmensa cantidad de vencejos volarán fuera del alcance de la vista humana en pleno
día. Las irregularidades atmosféricas imponen una vez más a estos pájaros un
condicionamiento en sus vuelos que a veces se muestran como erráticos. «En la costa
Cantábrica donde el paso de otoño no es muy abundante, inesperadamente se ven costeando
hacia el Oeste pico al viento y su presencia se observa allí durante varias horas. Pero
realmente esta situación es ocasional. Apus apus
inverna en Africa por debajo de la línea ecuatorial. Recuperaciones de vencejos anillados
holandeses en el sudoeste de Zaire y otros de origen británico, caen por la misma zona.
De 12 recuperados entre noviembre y abril, 5 los fueron en Zaire, 6 en Malawi y uno en
Rhodesia. Numerosos también en Tanzania y Zambia, pero faltan en el sur de Namibia y
sudoeste de Sudáfrica. Menos invernantes se registran sobre el Ecuador en Africa Tropical
y muy pocos se ven al parecer muy al oeste de esta región. Más al oeste de Nigeria es
raro como invernante el Vencejo paleártico y se observa allí más numeroso en los pasos
de primavera y otoño. |