VESTIGIOS HERMÉTICOS EN LA BASÍLICA DEL PILAR
Introducción
En esta aproximación al estudio iconológico de la Basílica del Pilar vamos a considerar el sentido de unos signos con carácter de símbolos que presenta su ornamentación. Nos referimos a los realizados en ladrillo y presentes en las paredes externas de los ocho cimborrios pertenecientes a las cúpulas de las naves laterales.
Estos signos están formados por 6 líneas alternativamente continuas y discontínuas, pertenecen a la antigua tradición China y se atribuyen al emperador primordial Fu-Xi, son signos de base matemática, representando los pares de opuestos-complementarios; uno-cero, ser-nada, yang-yin, masculino-femenino, luz-sombra, etc.
Este hexagrama llamado Wei-chi, está formado por los dos trigramas axiales llamados «Li» y «K’an», y lo podemos ver sesenta y cuatro veces repetido en la Basílica. Se puede decir que son los únicos vestigios de simbolismo taoísta en un templo occidental, símbolos con significado polisémico, esencialmente cosmológico y alquímico
En la tradición Taoista este hexagrama representa la unión del Cielo y la Tierra, el espíritu y la materia, el azufre y el plomo, el Sol y la Luna, el fuego y el agua.
El proceso alquímico total está representado por este Hexagrama, pues la la unión del Trigrama Li y del Trigrama K'an, representa la conjunción de los dos ingredientes con los que se prepara el Elixir.
La operación alquímica se realiza simbólicamente mediante el descendimiento de la línea discontinua (yin) de Li «cristalización del espíritu», y el ascenso de la línea continua (yang) de K'an, «sublimación de la simiente y de la energía»
Cimborrio de la Basílica con el hexagrama Wei-chi
Este hexagrama representa esencialmente la interpenetración del Fuego con el Agua, o el Sol con la Luna, correspondiendo en la iconografía tradicional cristiana con la mujer del Apocalipsis, "Vestida de Sol y con la Luna bajo sus pies". En el Catolicismo así es representada la Virgen María, y así aparece en la Basílica del Pilar.
Como ejemplo cito un párrafo del tratado de Alquimia, de "Lo K'uan Yú" (Altalena, Madrid, 1982), en el que comenta: «La permanencia en el centro para realizar la unidad del cielo y la tierra se consigue sólo uniendo el sol y la luna. El sol representa el corazón, y la luna, la cavidad Tan T’ien inferior, simbolizados respectivamente por el dragón y el tigre. Cuando se alcanza la unificación del cielo y la tierra, las luces del sol y la luna se funden frente a la cavidad original del espíritu en el centro de la cabeza donde los tres tesoros se unen (la fuerza generativa, la vitalidad y el espíritu), donde asientan el corazón y el intelecto vacíos, y no hay ni yo mismo ni otros.»
Correspondencia Numérica
Como vemos en el esquema, esta formado por seis líneas,
alternativamente continuas y discontinuas.
Li ----------------------------------------------- 1
-------------- ----------------- 0
----------------------------------------------- 1
Kàn -------------- ----------------- 0
----------------------------------------------- 1
-------------- --------------- 0
Si asignamos, como ya lo hizo Leibniz, a la raya continua el valor uno, y a la raya partida el valor cero, es decir si vemos en esta figura un número representado en sistema binario, sistema de numeración implícito ya entre los antiguos chinos, veremos que representa al número 42.
El número binario 101010 = 42 ; 32 + 0 + 8 + 0 + 2 + 0 = 42
Por ejemplo:
el número 1999 en el sistema el número 42 en el sistema
decimal se expondría así: binario se expondría así.
10 º x 9 = 9 2 º x 0 = 0
10 ¹ x 9 = 90 2 ¹ x 1 = 2
10 ² x 9 = 900 2 ² x 0 = 0
10 ³ x 1 = 1000 2 ³ x 1 = 8
Sumando----------- 24 x 0 = 0
1999 Total 42 2 5 x 1 = 32
Las tradiciones antiguas, veían los números como los principios esenciales de las cosas. Consideraban que el origen del número no era humano, sino que había sido revelado al hombre por la divinidad, para que sirviera como medio de conocimiento de las más altas verdades y como vehículo de síntesis y unión entre el Cielo y la Tierra y entre los distintos órdenes de la existencia. Los pitagóricos, por ejemplo, establecieron las relaciones precisas entre la matemática, la geometría, la música y la astrología (todas ciencias numéricas) demostrando de esta manera la armonía del universo y la analogía del macrocosmos y el microcosmos.
Alquimista taoista con los dos ingredientes del elixir. Los mismos signos en el Pilar
Consideraciones históricas
De forma coetánea a la fecha de construcción del Pilar, siglo XVll - XVIII, (el día del Apóstol Santiago del año 1681 se puso la piedra fundacional del nuevo Templo), se despliega la influencia de la Compañía de Jesús en China, y sus intentos de traducción de los conceptos Metafísicos, Religiosos, Cosmológicos, con los consiguientes intercambios culturales.
La sorprendente presencia de estos signos chinos en el "Pilar", pudiera ser debida a la influencia del Abad del Císter Juan Caramuel y la Orden Jesuítica, particularmente del P.J. Jacobo Kressa (Cresa), catedrático de matemáticas del Colegio Imperial de Madrid, y que en el año 1696, a instancias del Conde de Perelada, desempeña la peritación de las obras de construcción de la Basílica.
Se puede afirmar que el estamento religioso y científico de la época, especialmente el P. J. Kressa, recibió una gran influencia intelectual del monje cisterciense Juan Caramuel de Lobkowitz, nacido en Madrid en 1606, y que murió en Vigevano un año después de ser colocada la piedra fundacional del nuevo Templo del Pilar. Según Menendez y Pelayo este abad del Císter fue: " El más erudito y fecundo de los polígrafos del siglo XVII". El crítico de arte Bruno Zevi dice: "Cuando Alejandro VII hablaba de arquitectura se sabía que su fiel asesor era el monje cisterciense Juan Caramuel"
Debemos tener en cuenta que en el año 1655 subió al solio pontificio el Papa Alejandro VII, y que fue el mayor defensor de las tesis jesuíticas sobre el asunto de los "ritos chinos"
Estos signos de carácter binario fueron importados, presumiblemente por el P. Martino Martini, S.J, profesor de lengua china de Caramuel. Refiere Crasso, biógrafo de Caramuel, que esta lengua la redujo a números y la añadió a su proyecto de la Grammatica. Además como los símbolos chinos no responden a la lengua sino a las cosas, puso en práctica un método de lengua universal.
Este misionero fue el que intervino ante el papa Alejandro VIIl, para defender y apoyar las tesis Jesuíticas sobre el asunto de los "Ritos Chinos", defensa que logró un decreto favorable en 1656, aceptando los ritos condenados anteriormente.
Este decreto favorable que hacía garante de catolicidad a la Iglesia Romana, fue derogado posteriormente por la constitución
(Ex illa die ) de Clemente XI de 1715. En cuanto se hizo efectiva determinó la prohibición de la prédica cristiana en el "país del medio" por Kang-Hi, emperador que podría haber soñado en ser el Constantino de la China.Otra vía de relación con estos símbolos se abrió gracias a la correspondencia establecida con el Colegio Romano y con Leibniz por el P. Jesuita Joaquín Bouvet, astrónomo y matemático, perteneciente a la misión francesa.
La primera descripción del sistema de numeración binario, aparece en la obra "Mathesis Biceps" de J. Caramuel, síntesis de todo el saber matemático de su época, publicada en el año 1667.
De tal forma que Caramuel es el primer matemático que describe el sistema de numeración binario, y esto treinta años antes que lo hiciera Leibniz, su más famoso divulgador.
Considerando estos antecedentes, podemos ver así que este hexagrama, formado por seis líneas, alternativamente continuas y discontinuas, corresponden en lenguaje informático a un «byte» de seis «bit». De tal modo que sería el primer templo occidental que utilizaría las cifras del lenguaje informático para representar ideas y símbolos abstractos. Como anteriormente expresamos, en este sistema de representación, si asignamos, como ya lo hizo Leibniz, a la raya continua el valor uno y a la raya partida el valor cero, comprobamos que reproduce al número 42 en cifras binarias.
Fragmento de un gráfico remitido por el P.J. Bouvet a Leibniz con hexagramas. Dibujos realizados por J. Caramuel del ángulo de refracción iridiano y de los parhelios, además de un ejemplo de su forma de cifrar los números en sistema binario, tomado de su obra Mathesis Biceps (1670)
Iconología de las puertas que jalonan el Pilar
Las dos puertas que jalonan al «Pilar» desde el humilladero, tienen un significado simbólico estrechamente relacionado con este hexagrama llamado «Wei-chi».
Podemos realizar una aproximación apoyándonos en su representación del número 42, con lo que corroboraremos su propósito y el conocimiento de su significado.
Estas dos puertas presentan las imágenes siguientes: el Sol y la Luna, el Pilar del Éxodo hebreo y el arco iris como signo de la "Alianza Noaquita", es decir la alianza establecida con el padre de las tres razas, y por tanto el signo de la Alianza Universal.
Estas tres agrupaciones presentan un nexo común, y es el conjugar la relaciones bipolares entre el "Fuego" y el "Agua",
1º *Ya sea "Sol" y "Luna";
2º *el pilar del éxodo que era de "Fuego" por la noche y de "Nube" por el día;
3º *y El "Arco Iris" que resulta de la interpenetración de la luz o "fuego solar" con el "agua de las nubes".
Puerta con la luna y la columna del Éxodo de fuego y nube. Puerta con el sol y el arca de Noé con el arco iris
El Pilar del Éxodo
Refiriéndonos al "Pilar" del Éxodo veremos que ya Orígenes, en sus Homilías sobre los Números precisa que las 42 estaciones que los hebreos pasaron en el desierto antes de llegar al Jordán, en busca de la Tierra prometida, representan un doble misterio: "Cristo descendió hasta nosotros a través de 42 antepasados según la carne, como por otras tantas estaciones, y es a través del mismo número de estaciones que los Hijos de Israel ascendieron hasta el lugar en que comienza la herencia prometida"
Añado un fragmento de las "Homilías sobre el Exodo" de Orígenes, esta titulada: «El tabernáculo».
«Si alguno comprende bien la salida de los hebreos de Egipto, o el paso del mar Rojo, y todo el camino recorrido por el desierto, y cada uno de los 42 emplazamientos de los campamentos, si ha sido capaz de estas cosas y por eso ha recibido la Ley de Dios escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; si alguno, digo, llega a estas cosas según grados progresivos, de manera que cumpliendo en espíritu cada una de las etapas, ha conseguido también el crecimiento de las virtudes que en ellas se simbolizan, ése puede consiguientemente llegar también a la visión y a la comprensión del tabernáculo».
Y todavía en la Homilía V, al comentar la lectura del Éxodo, hecha en (1 Co. 10, 1-4):
«Ya veis cuánto se distingue la lectura histórica de la interpretación de Pablo: lo que los judíos piensan que es el paso del mar, Pablo lo llama bautismo; lo que ellos consideran nube, Pablo lo presenta como el Espíritu Santo...»
El Arco Iris
«La vida, cual domo de cristales multicolores,
tiñe la blancura radiante de la Eternidad».
P.B. Shelley "Adonais"
La preocupación por los interrogantes que el Arco Iris exponía, exigía, ya en la antigüedad, respuestas que han ido dando forma a teorías importantes para la óptica, aportaciones a la meteorología o a distintas concepciones de la psicología de la percepción, o de la teoría del color.
Todas estas observaciones y aproximaciones a la comprensión científica del mundo, encontraron en el "romanticismo", ciertas reservas. Goethe escribió que el análisis de los colores del arco iris realizado por Newton "baldaría el corazón de la Naturaleza". Un sentimiento análogo fue expresado por Charles Lamb y John Keats; que durante un banquete celebrado en 1817 propusieron un brindis: "Por la salud de Newton y la ruina de las matemáticas."
Los científicos que contribuyeron a la teoría del arco iris no fueron, sin embargo, insensibles a su belleza. En palabras de Descartes:
"El arco iris es una maravilla de la naturaleza tan notable... que yo difícilmente podría haber elegido otro ejemplo mejor para la aplicación de mi método."La puerta derecha que jalona el pilar representa el «Signo de la Alianza» o arco iris, y podemos advertir que 42 es precisamente el ángulo de refracción del rayo de "Sol" que penetra en la gota de "Agua".
También nos encontramos en que en la primera página del "Zohar", uno de los libros de la tradición hebrea, vincula el "signo de la Alianza" con el "Iris" o "Lirio", comentando que tiene 42 semillas.
Dióscorides en su obra "Materia Médica", publicada en la segunda mitad del siglo I, dedica al Lirio el primer capítulo, y comenta sobre las virtudes que su uso como medicina tenia adjudicadas desde la más remota antigüedad. El traductor hispano de esta obra fue el médico del papa Julio III, Andrés de Laguna, que la tradujo bajo el título: "Pedacio Dioscorides Anazerbeo, acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos", (Salamanca, 1570). En la descripción del Lirio que hace, se puede inferir las determinaciones simbólicas que tenia ya en la antigüedad, y las que lo hicieron apto para su utilización como signo emblemático, tanto literario como iconográfico, desde allí hasta ahora. Pues bien el texto dice así: «Llámase ansi la Iris por las semejanzas que tiene con el arco celeste. Produce las hojas como las del gladiolo, empero mayores, más anchas y más viciosas. Sus flores nacen de diversas partes del tallo, distantes igualmente unas de otras; las cuales son algún tanto enarcadas y de vario color. Porque manifiestamente se muestran blancas, verdes, amarillas, moradas y azules, por razón de la cual variedad fueron comparadas al arco del cielo».
Las relaciones entre el número «42», el «Lirio» y el signo de la «alianza noáquita» o «arco iris», las podemos encontrar en el proemio del tratado cabalístico: «El libro del esplendor», Sefer ha Zohar o Midrasch, del español Moisés de León, que comienza: «Rabí Jizquía comenzó a hablar y dijo: «Como el lirio entre los espinos, así es mi amiga, entre las doncellas». ¿Qué -preguntó- simboliza el lirio? Simboliza la Comunidad de Israel. Así como el lirio entre los espinos está teñido con rojo y blanco, así la Comunidad de Israel es visitada ora con Rigor ( Jakin) y ora con Misericordia (boaz). Así como el lirio posee trece pétalos de misericordia que lo rodean por todos los costados. Ésa es la razón de que la palabra EIohím (Dios) mencionada en el primer versículo del Génesis, está separada por trece palabras de su nueva aparición. Las trece palabras simbolizan las trece formas de la misericordia que rodean a la Comunidad de Israel como una coraza.
La segunda mención de la palabra Elohim está separada de la tercera por cinco palabras, que representan los cinco recios pétalos que envuelven al lirio, que son las cinco vías de la salvación, las cinco puertas. Como dice el versículo, «Alzaré el cáliz de la salvación» He aquí él «cáliz de la bendición», que será levantado sólo con cinco dedos, según el modelo del lirio que se alza sobre cinco recios pétalos como cinco dedos. Y el lirio será un símbolo de la copa de la bendición.
Tras la tercera aparición de la palabra Elohim aparece la luz, que sólo creada fue encerrada como un tesoro en la Alianza (Brith) que penetró en el lirio y lo fructificó. Por eso tiene el nombre de «árbol que lleva fruto a donde está la simiente». Y esa simiente está protegida por el signo mismo de la Alianza.
Y así como la Alianza ideal se firmó a través de cuarenta y dos ayuntamientos, así el Nombre Inefable está formado con las cuarenta y dos letras de la Creación."
Advertimos que este texto se traduce por lirio lo que otras veces se hace por rosa, cualquiera de estas flores no tienen trece pétalos, pero sin embargo la palabra para lirio o "rosa" en el sistema de adición numérica o guematria que nos propone la Kábala, shoshaná (shin=300+vau=7+shin=300+nun=50+hei 5 = 661 = 13 es igual a ahabá, "amor", porque los valores de sus letras dan: (alef = 1 + hei = 5 + bet = 2 + hei = 5 = 13). Posiblemente este número represente un símbolo de los desposorios entre un Yo y un Tú, lo masculino y lo femenino, y por ser suma de 6 y 7 simbolice la unión entre la creación (6 días) o exterior y el Creador o interior representado por el 7 del centro y del descanso. Advirtamos que el producto del centro representado por el siete por las seis direcciones del espacio es el 42.
Podemos ver que es gracias al Amor por el que se produce la encarnación del Verbo, y eso se produce engarzándose a través de 42 generaciones, ya que existen según Mateo, 1: tres veces catorce generaciones que precedieron a Jesucristo, desde Abraham. (3 x 14 = 42).

Puerta del Pilar con una imagen representativa del proemio del Zohar y esquema de la refracción iridiana
La primera fijación documental y científica sobre el arco Iris la tenemos en "Los Meteorológicos" de Aristóteles, en que lo describe con gran rigor.
Estos conocimientos los hereda Beda el Venerable y los perfecciona el sabio árabe Alhazen, afirmando que el fenómeno no se produce si el sol se encuentra por encima de 42 grados sobre el horizonte.
Kamal-al-Farisi, Roger Bacon, Dietrich de Freiberg, y tres siglos después Descartes y Caramuel siguieron estudiando este bello fenómeno.
El Sol y la Luna: Consideraciones Astronómicas
También el Sol y la Luna, desde el punto de vista astronómico, tienen correspondencia con el número 42, que venimos tratando.
Esta relación la encontraremos cuando se establece su conjunción astronómica, es decir, cuando se producen los eclipses solares.
Los eclipses de Sol, sólo pueden ocurrir en Luna Nueva, y cerca de los nodos de la órbita de la Luna. El tiempo entre pasajes sucesivos de la Luna a través de sus nodos es llamado el mes Dracónico, y es igual a 27,2 días. El tiempo entre sucesivas Lunas Nuevas o Llenas, es llamado el mes Sinódico, y es igual a 29,5 días. Si tomamos 223 meses sinódicos y los comparamos con 242 meses dracónicos podemos ver que son casi iguales. Este período es el llamado Saros, y equivale a 18 años, 10 días.Esto significa que los eclipses pueden esperarse en familias cuyos miembros están separados por ciclo de Saros.
Durante este periodo de Saros se produce el mismo número de eclipses solares, concretamente 42.Estos "Ciclos de Saros" los estudió Beda el Venerable (673-735) doctor de la Iglesia que se encuentra en la Santa Capilla
. La cosmología de Beda está expuesta en su De Rerum Natura, y De Temporibus, tratado que nos interesa especialmente por citar los ciclos de Saros, relacionados con el número 42 y el calendario metónico, usado todavía por los judíos, en cuyo calendario, cada mes comienza en o cerca de la Luna.El interés principal que tuvo Beda por los ciclos solilunares de Saros, fue porque son determinantes en el cálculo de la fecha de Pascua. Se vienen intentando varias mejoras en la técnica desde el comienzo del siglo VIII, cuando Beda creó su cronología y su «cálculo con los dedos», hasta la actual época del "cálculo digital" en que aún persiste una diferencia, entre los ortodoxos y católicos, sobre la fecha de la Pascua, que mantiene su controversia.
Me atrevo a apostillar que si inclinaran la cabeza ante la Virgen del Pilar, alcanzarían el "centro" espacial y el "momento" temporal, estando todo conforme a lo que Ella representa como detentora de la "Sabiduría del Centro", de tal manera que conforme al simbolismo acogido, unificaría mediante una alianza (iris) el tiempo (saros) y el lugar (columna del éxodo).
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