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( Comentario - justicia - poesía - Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla)

Los padres del poeta, Vicenta y Federico, eran los más ricos de Fuente Vaqueros. Pero su madre, que había sido la maestra del pueblo, tenía la casa abierta a todos los niños, que solían ir a jugar y a merendar con su hijo. Éste, por su parte, tampoco se quedaba corto a la hora de meterse en casa de sus amiguitos. Así pudo darse cuenta desde sus primeros anos de las diferentes maneras de vivir de unas y otras familias, lo que despertó en él un vivo interés por quienes no gozaban de su misma privilegiada situación. Esta inquietud por los demás se refleja ya en sus primeros escritos, y dio lugar a un profundo y sincero compromiso con la justicia social.

Para García Lorca, la poesía fue siempre un arma contra la injusticia, y los gitanos eran para él el símbolo del inocente perseguido. La sociedad espanola de principios de siglo no consideraba al gitano como un ser humano, sino más bien como una bestia dañina que había que eliminar. El propio poeta fue testigo del trato discriminatorio que padecían por parte de la Guardia Civil (que, por cierto, obraba dentro de la ley). Por eso se propone dignificar su imagen, convertir al gitano en héroe poético, lo que suponía una gran audacia, no sólo desde el punto de vista literario, sino también social.

Antonio Torres Heredia, el héroe gitano de Lorca, nos es presentado con gestos propios de un ser dotado de gran elegancia natural. No esconde sus señas de identidad, sino que aparece orgulloso de su nombre, sus apellidos y su linaje: la dinastía gitana de los Camborios. Y es que para Lorca el gitano es la flor y nata de la sociedad; constituye la verdadera aristocracia humana y artística.

 

PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA

(A MARGARITA XIRGÚ)

 

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

con una vara de mimbre

va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna

anda despacio y garboso.

Sus empavonados bucles

le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino

cortó limones redondos,

y los fue tirando al agua

hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,

bajo las ramas de un olmo,

guardia civil caminera

lo llevó codo con codo.

*

El día se va despacio,

la tarde colgada a un hombro,

dando una larga torera

sobre el mar y los arroyos.

Las aceitunas aguardan

la noche de Capricornio,

y una corta brisa, ecuestre,

salta los montes de plomo.

Antonio Torres Heredia,

hijo y nieto de Camborios,

viene sin vara de mimbre

entre los cinco tricornios.

Antonio, ¿quién eres tú?

Si te llamaras Camborio,

hubieras hecho una fuente

de sangre con cinco chorros.

Ni tú eres hijo de nadie,

ni legítimo Camborio.

¡Se acabaron los gitanos

que iban por el monte solos!

Están viejos los cuchillos

tiritando bajo el polvo.

 

*

A las nueve de la noche

lo llevan al calabozo,

mientras los guardias civiles

beben limonada todos.

Y a las nueve de la noche

le cierran el calabozo,

mientras el cielo reluce

como la grupa de un potro.