La Salada de Mediana

La laguna de "La Salada de Mediana" dista 26 Km. del centro de Zaragoza y 5 de Mediana de Aragón. Para llegar a ella hay que salir de Zaragoza por la carretera de Castellón. Una vez pasada la localidad de El Burgo de Ebro se toma el desvío hacía Belchite. En el Km. 5.900 de la A-222 antes de llegar a Mediana de Aragón, nos desviamos de la carretera por un camino situado a nuestra derecha; a unos 1.400 metros se encuentra la laguna.
La salada de Mediana es una laguna de tipo endorreico, ya que se encuentra en el fondo de una cuenca aislada,nutriéndose tanto de escorrentías como de aguas subterráneas. Es de carácter estacional ,es decir, sólo contiene agua en determinadas épocas favorables del año. Los suelos yesosos y el carácter endorreico hacen que sus aguas sean de alto contenido en sales. En los meses más secos, solo una costra de sal cubre el fondo de la laguna. La salinidad de las aguas sólo permite la existencias de algunas plantas de pequeño porte, adaptadas a ésta salinidad.
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La explotación de las sales de la laguna data, al menos, del año 1859, momento en que un vecino de Zaragoza registró la mina denominada "La Sulfúrica" para extracción de sulfato de sosa. Ya entonces se aprovechaban las aguas salobres de la laguna y las de varios pozos. Por evaporación del agua se obtenían las sales, en este caso el sulfato de sosa. En el año 1895 también obtuvo otra concesión una empresa francesa cuyos representantes aquí eran varios empresarios catalanes, iniciándose una cierta rivalidad entre las dos empresas que obtenían sales. En esa época, el agua y las sales de Mediana conocen una gran expansión y recibe medalla de oro en la Exposición de París de 1900 y 1906. En 1918 aparece en escena un nuevo empresario catalán para registrar varias explotaciones, aumentándose los conflictos, lo que da idea del interés y rentabilidad que despertaban las aguas de la salada. |
El aprovechamiento de las aguas del acuífero de la laguna se realiza mediante pozos que interceptaban el acuífero que nutre la laguna. el agua extraída se embotellaba y se exportaba a Barcelona en garrafas de 60 o 70 litros. Allí era reenvasada en recipientes menores de 1 litro y exportada a Francia e Inglaterra.
Para obtener las sales, en cambio, el proceso era mas laborioso. El agua salobre extraída de los pozos era canaliza a unos recipientes de mármol, después de madera, donde a lo largo de 10 a 20 días, se evaporaba el agua de forma natural y se precipitaban las sales. Estas eran envasadas en sacos de 20 a 25 Kg. para ser transportadas a El Burgo de Ebro para ser enviadas a Barcelona.
Encarna y Bernardo, un matrimonio de Rodén, fueron los primeros en aprender el oficio de obtener las sales de las aguas del "Pozo de Mediana". En 1932 llega Jesús, de Pleitas de Jalón, que, junto a su familia, se hacen cargo del trabajo. Fue durante estos años cuando se construyó el almacén y unos corrales para los animales.
Hoy en día todavía recuerda aquellos años uno de sus hijos, Jesús "El saladero", y como en 1946 construyó un horno en el cual cocía de una sola vez veinte panes de kilo.
Cuando la explotación de las aguas y sales de Mediana de Aragón llegó a su fin, Jesús "El Saladero" siguió trabajando para empresa hasta los años sesenta como guarda de las fincas que la sociedad tenía en el lugar.
Las aguas de Mediana son salobres, muy mineralizadas, siendo ricas en sulfato, sodio, litio y magnesio, elementos aportados por las rocas del terreno. Los informes médicos de la época emparentaban a las aguas de Mediana con la de manantiales de Carabaña, Loeches y Rubinat.
El uso minero medicinal de las aguas y sales de Mediana se debe a sus efectos benéficos sobre el riñón (diuréticos) y el intestino (laxantes) o bien por la acción purgante, dependiendo todo ello de la dosis. No obstante, la propaganda de la época las hacía útiles también contra numerosas afecciones de la piel, contra el reumatismo o las anunciaba como indispensables para la higiene íntima de mujer.
Para la explotación de las aguas, D. Gustavo Bofill, pensó en la construcción de un balneario. El 5 de abril de 1898 el Real Consejo de Sanidad emitió un informe manifestando la existencia de muchas dificultades para emplazar el balneario a más de 6 Km. de la emergencia de las aguas. Algunos de los miembros del Consejo opinaban que la localidad tenía malas condiciones por su clima riguroso, falta de vegetación y caminos y medios de transporte, entendiendo que no existían condiciones para emplazar un balneario donde pudieran los enfermos utilizar las aguas.
Ermita de Sta. Mª Magdalena

Iglesia y plaza del Ayuntamiento
